martes, 11 de octubre de 2011

Panorama


Un hombre unos 35 años, antiguo oficial de primera, bastante buen enlosador pasea sin mucho sentido, las gentes se le antojan mohínas y apagadas, Octubre viene cálido, la cerveza que no falla siempre fresca y rubia. Nunca llegó tarde al trabajo, nunca se escaqueo más de la cuenta. Su ciudad cruje bajo los pies, la historia apesta a lo que fue. Provincia abandonada, esquina olvidada, finca de caciques, insignificante demografía y pueblos hambrientos. Hace años empezaron a llegar los que vieron el negocio, y se lo llevaron. Dejaron miles de jóvenes que abandonaron su formación para ganar pasta en la obra y otros tantos que se dejaron las pestañas en las noches de estudio para hoy mendigar un puesto por el salario mínimo. Se llevaron el negocio y no dejaron nada más que casas vacías y un mastodóntico desempleo.

Otro hombre, interino no preferente;antiguo universitario muy creativo y estudioso, recortado en educación sabe que no le va a quedar otra; en la calle hay miedo. La iniciativa privada no existe, ahogada entre “ausencia de liquidez” y terror al riesgo. Da de comer a los pájaros respirando hondo, porque no sabe cómo va a pagar el alquiler el mes que viene.

La vida atenazada por los factores de crecimiento que susurran a los que mandan: “Ahorra; ahorra…”.

Desde un banco de esta plaza jubilado ve pasar como una exhalación a toda una generación unos engañados; otros defraudados. Les dijeron que con su esfuerzo y el de sus familias, con universidad e idiomas todo iría bien. Pobres chicos piensa. Mientras, mira descuidado la gente que entra la centro de salud presidido por un inmenso cartelón: NO A LOS RECORTES EN SANIDAD.

En la consulta del doctor cada día aparecen más personas que notan una presión en el pecho y que les cuesta respirar: ansiedad, diagnostica. “¿Le tengo que dar la baja señora?-No, no se preocupe, estoy en paro hace dos años.”

En la parte de atrás del edificio huele a hachís barato y unos críos en chándal ríen atufados, se han escapado de clase. No los motiva esforzarse. “Yo tengo un primo que es abogao y está trabajando en el mercadona , tío.”

Otra vez como en los años cincuenta, otra vez como en los ochenta, la calle llena de parias sin destino. Este país es otra vez pura desesperación y pandereta, quizás siempre lo ha sido. Otra vez marionetas, otra vez emigrantes. Vente pá Alemania Rubén que los atan con longaniza…

Galicia

Por avatares de la vida esta semana pasada estuve en Galicia, mas concretamente en Lugo. Hoy que aquella tierra arde a manos de terrorista...